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El cine Peruano: La teta asustada



“La teta asustada” es la primera película Peruana en ser nominada para los Oscares en la categoría de mejor película extranjera. La directora Claudia Llosa, sobrina del famoso escritor Peruano Mario Vargas Llosa, nos presenta a Fausta, papel interpretado por la actriz Magaly Solier. Como el título lo sugiere, Fausta sufre de la teta asustada, una condición que resulta porque su madre fue violada cuando estaba embarazada de ella. El miedo y temor de la violación fue transmitido a su hija a través de la leche materna. De una manera sutil Llosa recuenta la violencia que existió en el Perú durante el régimen terrorista entre los años 1980-2000.

Efraín Kristal, profesor de literatura comparada en UCLA y autor de “Los Andes vistos desde la ciudad: Discurso literario y político sobre el indio en Perú” y “La tentación de la palabra: Las novelas de Mario Vargas Llosa” explica este periodo histórico, “este momento de la historia Peruana no se puede entender sin explicar la revolución Cubana,” cual tuvo varios simpatizantes como el mismo Vargas Llosa. El primer intento de una revolución en Perú fracasó, pero motivó a Abimael Guzmán, un profesor de filosofía y creyente en el maoísmo, a crear la organización terrorista El Sendero Luminoso  que deseaba empezar una revolución mundial comunista en el Perú. Según Guzmán el fracaso de la primera revolución había sido a causa de no conocer a los indígenas. Sin embargo, El Sendero Luminoso fue responsable de numerosos actos violentos contra grupos indígenas que no querían unirse a esta causa.  Interesantemente, Llosa decide no recrear esta violencia y tampoco representar la violación visualmente. A cambio, nos enteramos por medio de la canción y a través de nuestra imaginación. Profesor Kristal comenta que esta decisión, por parte de la directora, es efectiva porque “nos presenta la generación que ya no vive la violencia…al darnos un testimonio ficticio nos permite libertad de la imaginación, nos da una invitación para investigar el pasado.”

La película se enfoca en la relación entre madre e hija, otorgándole a la película un punto de vista femenino. Cuando la madre de Fausta fallece, ella decide llevarla de regreso al pueblo para ser enterrada. Fausta empieza a trabajar en la casa de una compositora para poder ahorrar suficiente dinero. Sin embargo, es a través de la música y de su encuentro con Noé (su interés romántico en la película) que Fausta debe enfrentarse al miedo que la acecha. Llosa bellamente capta la timidez y miedo de la protagonista por medio del simbolismo, las imágenes, las metáforas y el poco diálogo que caracterizan a la película. En una escena particularmente conmovedora, Noé le regala a Fausta una papa, símbolo que se repite en la película, que originalmente representa el dolor y enajenación pero que gradualmente se convierte en un símbolo de esperanza.

En diferencia a México, España, y Argentina (que han recibido varias nominaciones por parte de la academia), “La teta asustada” es la primera película Peruana en ser nominada en los Oscares. También ha recibido varios reconocimientos: una nominación a los premios Goya, como mejor película Hispanoamericana, y ganó el premio Golden Berlin Bear. Profesor Kristal opina que este es el caso porque  Llosa, “tiene un control visual, la película tiene un valor estético, [Solier] tiene una cara que se presta para la cámara, y es una película magníficamente bien hecha.” Esta película presenta una visión contemporánea del Perú y de las heridas que todavía están vigentes a través de la protagonista. El miedo de Fausta nos lleva a enfrentar nuestros propios temores y analizar de manera critica el pasado traumático de un país, “si bien es cierto que la violencia terminó, no se puede olvidar, no se puede barrer bajo la alfombra las consecuencias,” acierta Profesor Kristal. Aunque Fausta es víctima de un miedo antiguo y heredado, cuando finalmente estalla en llanto, logra enfrentarse al miedo y empezar el proceso de recuperación.