Atrapado en un círculo: una apropiación de aros

Illustration by Jessica Martinez

 

Written by: Sandra Ocampo

Translation by: Claudia Ledesma Rodriguez

 

Oro, plata, grande, pequeño, borlas, y decoraciones: los aretes de aros vienen en una variedad única de representaciones y motivos coloridos.

Enraizada en la cultura Latinx, los aros representan la “sazón” de los grupos minoría que usan estos accesorios para significar y representar su solidaridad hacia su cultura e identidad. Una vez vistos como de clase baja y desagradables, los aretes de aros ahora han emergido como una tendencia popular entre celebridades y desfiles de moda. La élite de la moda ha cultivado los aros como provocadores, elegantes y de moda mientras las minorías eran subestimadas por sus elecciones de moda “desagradables.”

Desde Hailey Bieber a Taylor Swift, estas celebridades han formado parte de la tendencia de los aros y han sido etiquetados “elegantes” como resultado. Considerando a aquellos que han sido venerados como participantes de una nueva tendencia (mayormente mujeres blancas), uno debe hacerse la pregunta: ¿Por qué es aceptable que ellos usen aros, mientras que los grupos minoría son escudriñados por sus aros?

En un artículo por Refinery 29, la historia de los aretes de aro se dio a conocer desde la época de 1500 A.C. Egipto, continuando a una “época dorada” de piratería donde piratas se adornaban con aros. Sin embargo, recientemente, los aretes de aro han sido asociados con la subcultura Latinx “chola.” La subcultura “chola” nació de los vecindarios mexicanos de clase obrera en el sureste de California e incorpora los aros como una identidad; también fue una parte esencial de otras comunidades de la clase obrera, como los de las comunidades Latinxs y Negras. A través del tiempo, los aretes de aro han grabado su importancia a través de grupos subrepresentados, cimentando su presencia en la historia al demostrar que han existido mucho antes de que fueran “tendencia.”

En su artículo del New York Times, Sandra Garcia cuenta una historia similar. Garcia cuenta cómo se sintio empoderada con los aretes de aro, “aros de oro – grandes, anchos, estilo bambú, pequeños o delgados eran una extensión de nuestra chispa, nuestro estilo y de nosotras.” En un giro inesperado, frecuentemente Garcia perdería un aro y llevaría una colección única de aretes de aro sin par y usaría aretes que no coincidían. Ella creía que durante la época de 1990 los aretes de aro que no coincidían “estaban de moda.” Aunque a medida que ella crecía dejó de usar aros. Su decisión provenía del miedo de que los aros pintaran a Garcia como “demasiado ruidosa, muy visible, muy ‘ghetto’ muy negra.” La dicotomía entre Garcia sintiéndose empoderada contra sentirse cohibida sobre los aros demuestra cómo la sociedad arroja una luz negativa sobre identidades culturales. 

Las preguntas obvias que se presentan son entonces: ¿Por qué no es aceptable que las mujeres de minoría practiquen y proyecten sus identidades a través de los aretes de aro?, ¿Por qué cuando una mujer blanca usa los aretes de aro se dice que son hechos para verse bien, chidos, o de moda? 

Ruby Pivet, una escritora Latinx, repitió estas preguntas en su artículo para Vice. Pivet menciona que la revista Vogue declaró los peinados recogidos y aros como el “mayor duo del verano”, mientras le dió el crédito a una mayoría de modelos blancos. Pivet dice, “Mujeres blancas no crearon la ‘tendencia’ de aretes de aros sobredimensionados y todavía son quienes están siendo elogiadas por poner el estilo ‘atrevido.’” En contraste, mujeres de color enfrentan detención y estereotipos raciales por retratar sus identidades en la forma de aros.

En el 2015, la colección de verano Givenchy consistió de modelos adornados con aretes faciales, aros, y cabellos de bebé. En una crítica por la revista Vogue, el show de modas fue referido como inspiración de “Chola Victoriana.” Ninguna modelo se identificaba como Latinx y la mayoría de ellas eran mujeres blancas. Al show le faltaba la representación de la tal llamada inspiración del cual basaron alrededor su show. En referencia a los cabellos de bebe usados en el show de moda, Philip Picardi menciona que, “el mensaje que esto envía, aunque con suerte sea inadvertido, es que los cabellos de bebé pueden verse ‘chic’ en mujeres blancas, pero aun ‘hood’ en Latinas y mujeres negras.” La misma ideología puede aplicar a los aretes de aro en el sentido que aros en mujeres de color son vistos como “ghetto,” mientras que en mujeres blancas están en “estilo.”

La cultura moda Latinx, fuertemente malentendido por grupos dominantes privilegiados, ha sido disecado para erradicar las fuentes originales de objetos de moda. Francis Solá-Santiago expresó en su artículo para la revista Glamour que vio previamente a los aretes de aro como un rito de paso y como reliquias pasadas por generaciones. Sin embargo, se hizo aparente que con el fin de parecer “pulida” o tomada en serio ella tendría que en su vestir, reprimir sus accesorios. Esta idea equivocada fue desafiada por Alexandria Ocasio-Cortez, una demócrata puertorriqueña del Bronx, cuando ella fue juramentada en el congreso. Ocasio-Cortez uso lápiz labial rojo brillante, un traje de pantalón blanco, y sus aros. A través de este acto ella revirtió el estigma detrás de los aros al adueñarse de su herencia y transmitió el mensaje que los aretes de aro son poderosos. En una declaración de Twitter Ocasio-Cortez dijo, “La próxima vez que le digas a las chicas del Bronx que se quiten sus aretes de aro, pueden solo decir que se están vistiendo como mujeres del congreso.” Como mencionado por Solá-Santiago, Ocasio-Cortez desafío el estatus quo y demuestra que las mujeres Latinx “no deben sacrificar su identidad por el éxito profesional.” Congresista Ocasio-Cortez representa que las mujeres Latinx pueden tener posiciones de poder sin sacrificar su cultura independientemente de divergir de lo que es convencionalmente visto como profesional. 

Los aretes de aro pueden aparentar insignificantes, pero representan más que una simple tendencia. La cultura detras de ellos vienen de una historia de opresión y exclusión para mujeres de color quienes los usan. Los aros representan resistencia contra la apropiación que convierte la expresión de cultura en moda. Sin importar, la cultura de la moda dominante pasará al siguiente objeto de apropiación, pero depende de la mujer que usa aros reclamar la cultura que forma sus identidades. 

Hospitales asesinos y covid-19 en México

Ilustración: Haven Morales

 

Advertencia de contenido: muerte

México está enfrentando una crisis que solo se puede empeorar mientras Covid-19 sigue impactando el país. Después de años de negligencia, el sistema de cuidado de salud mexicano está enfrentando una avalancha de casos de Covid-19 que los hospitales no están equipados para manejar. Mientras la necesidad de atención médica crece y los recursos escasean, los hospitales están experimentando un nivel abrumador de muertes.

 

El sistema de cuidado de salud de México consiste de opciones privadas y públicas. El gobierno mexicano ofrece tres sistemas públicos: el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) y el Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS). INSABI es la versión renovada del programa Seguro Popular, el programa de cuidado de salud anterior que proveía cuidado a mexicanos de bajos ingresos. El ISSSTE es el programa diseñado para proporcionar cuidado de salud y seguro social a los empleados del estado y sus familias. El IMSS es la organización que proporciona cuidado de salud a empleados del sector privado y extranjeros trabajando en México. En los dos programas del ISSSTE e IMSS, los empleados deben de hacer contribuciones y son descontados de sus salarios para mantener cuidado de salud.

 

El gobierno mexicano gasta poco en programas de salud. En 2019 el gobierno gastó 2.8% de su Producto Interno Bruto (PIB) en el sistema de salud del gobierno. Esta tendencia continuará según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico; en medio de una pandemia global en 2020, México descendió aún más a solo 2.5%. La Organización Panamericana de la Salud (OPS), la oficina regional de las Américas para la Organización Mundial de la Salud, recomienda que los países dediquen por lo menos 6% de su PIB al gasto público de salud.

 

Mientras el gobierno mexicano sigue gastando menos en el cuidado de salud, la población ha mantenido un aumento constante- creciendo por más de 15 millones de personas de 2010 a 2019. El Covid-19 ha azotado México con más de un millón de casos reportados y más de 140,700 muertes a partir de enero. El Banco Mundial también observó que solo había 1.5 camas de hospital disponibles por cada 1,000 personas en 2015 y 2.4 médicos por cada 1,000 personas en 2017. Estas estadísticas se han exacerbado aún más por causa del Covid-19. La combinación de una mayor demanda de camas de hospital debido a Covid-19 y la falta de fondos suficientes para el sistema de salud ha creado un nivel de atención médica inadecuada y, en muchos casos, a negligencia médica. 

 

A principios de noviembre 2020, El Universal reportó que 10% de hospitales Covid-19 en México estaban a capacidad completa. Este reporte observó que por lo menos 94 de los 949 hospitales estaban reportando que ya no tenían camas disponibles, respiradores o espacio en sus unidades de cuidados intensivos. Los hospitales públicos y privados ahora enfrentan el problema de llegar a capacidad completa.

 

En una queja compartida con Metropoli, un grupo de trabajadores de un hospital del ISSSTE reportaron que el hospital se estaba convirtiendo en una base de contagios de Covid-19 porque pacientes de covid estaban siendo mezclados con pacientes que no habían estado expuestos a Covid. El hospital también no se estaba desinfectando apropiadamente. En un artículo del New York Times, varios doctores y enfermeras admitieron que habían visto muchos casos de muertes evitables causadas por negligencia. Ellos contaron casos de pacientes muriendo por causa de personal sin experiencia accidentalmente desconectando el equipo de soporte de vida, señales vitales que no fueron monitorizadas y camas que fueron abandonadas. 

 

Antes de covid-19, quejas sobre negligencia médica en contra del sistema de salud ya eran comunes. De acuerdo a la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed), en 2019 hubieron 17,358 quejas oficiales sobre negligencia médica reportadas a la comisión. Estas estadísticas de 2019 muestran un incremento de 22% en quejas hechas desde 2016 y sólo cubren las quejas oficialmente reportadas. Una entrevista con Fernando Aviléz Tostado, el presidente de la fundación No Más Negligencia Médica, observó que estas cifras son estimados extremadamente bajos del número actual de casos de negligencia médica porque muchos casos no se reportan por miedo o falta de conocimiento sobre los derechos de pacientes. 

 

La gente se está muriendo y no solo por la pandemia. México está enfrentando dos enfermedades: la propagación viciosa de Covid-19 y la insidiosa falta de atención médica de calidad. La falta de fondos apropiados está creando una situación donde los hospitales se están llenando y los pacientes que sí pueden entrar están enfrentando complicaciones o muerte por errores evitables. Hasta que el gobierno de los fondos adecuados, la gente seguirá sufriendo en estos hospitales asesinos.