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From Nada to Impresionada

The mural featured at the end of the movie was created especially for the film. Photo by Odd Lot Entertainment.

The film “From Prada to Nada” is a rehashing of Jane Austen’s “Sense and Sensibility.” When their Mexican father dies, sisters Nora and Mary are forced out of their Beverly Hills mansion and in with their aunt in East Los Angeles.

The marketing of the film focused on the materialism of the two girls, especially because they are forced to move to a low-income neighborhood. I feared another attempt at repackaging Latino culture in a superficial film for the masses. Surprisingly, it sweetly and comically portrays two young women learning to embrace their roots and family.

Despite having Latino servants who cook traditional Mexican food and a Mexican father with a big bigote who has mariachi for his birthday, Latino culture hasn’t actually been a part of Nora and Mary’s lives. Moving to East LA with their aunt and being befriended by a tattooed neighbor may be the archetype of Latino neighborhoods, but the portrayal of this neighborhood moves beyond the cholos and helicopters they first encounter. It becomes a hub of Mexican heritage, Spanish language, artwork, and community.

Nora transitions easily to her new home, learning Spanish, and dressing in colorful indigenous clothing. She uses her lawyer skills to take on a pro bono case defending Latino maintenance workers who were unjustly fired and eventually setting up an office to give free legal advice.

Mary takes longer to adjust, at first only identifying herself as Mexican to protect herself from cholas who call her a white girl and to impress her Mexican TA from school. In the end, she comes to accept her identity as something that is a part of her, not as something to portray.

Growing up, Nora and Mary experienced fragments of Mexican culture because of their father, but they did not have a community in which they could see all the pieces fit together and appreciate it until they moved in with their aunt.

One delightful aspect of the film is the featured street art. There is scene in which Bruno, the tattooed neighbor, teaches kids about the art and its significance (even referring to Judy Baca, a muralist and a professor at UCLA), creating the image of a flourishing community that also has beauty.

Another great perspective presented by the film is the diversity within the Latino community: their entrepreneur father, gardeners and servants in the mansion, the undocumented workers in East Los Angeles, the cholo in the low-income neighborhood, Latinos in the university, and the Latino artists. The range of Latino cast members is greater than a similarly mass-marketed film “Beverly Hills Chihuahua”, in which they only seem to exist as gardeners or in Mexico.

The last scene includes a mural with the words “Soy Americano? Soy Mexicano? Que Soy?” These are questions many Latinos—not just of Mexican background—are likely ask themselves as they experience Latino culture in an American society. This film may have felt superficial to some, but at least I cannot deny the depth it presented with those last words.

Three out of four stars.

El cine Peruano: La teta asustada



“La teta asustada” es la primera película Peruana en ser nominada para los Oscares en la categoría de mejor película extranjera. La directora Claudia Llosa, sobrina del famoso escritor Peruano Mario Vargas Llosa, nos presenta a Fausta, papel interpretado por la actriz Magaly Solier. Como el título lo sugiere, Fausta sufre de la teta asustada, una condición que resulta porque su madre fue violada cuando estaba embarazada de ella. El miedo y temor de la violación fue transmitido a su hija a través de la leche materna. De una manera sutil Llosa recuenta la violencia que existió en el Perú durante el régimen terrorista entre los años 1980-2000.

Efraín Kristal, profesor de literatura comparada en UCLA y autor de “Los Andes vistos desde la ciudad: Discurso literario y político sobre el indio en Perú” y “La tentación de la palabra: Las novelas de Mario Vargas Llosa” explica este periodo histórico, “este momento de la historia Peruana no se puede entender sin explicar la revolución Cubana,” cual tuvo varios simpatizantes como el mismo Vargas Llosa. El primer intento de una revolución en Perú fracasó, pero motivó a Abimael Guzmán, un profesor de filosofía y creyente en el maoísmo, a crear la organización terrorista El Sendero Luminoso  que deseaba empezar una revolución mundial comunista en el Perú. Según Guzmán el fracaso de la primera revolución había sido a causa de no conocer a los indígenas. Sin embargo, El Sendero Luminoso fue responsable de numerosos actos violentos contra grupos indígenas que no querían unirse a esta causa.  Interesantemente, Llosa decide no recrear esta violencia y tampoco representar la violación visualmente. A cambio, nos enteramos por medio de la canción y a través de nuestra imaginación. Profesor Kristal comenta que esta decisión, por parte de la directora, es efectiva porque “nos presenta la generación que ya no vive la violencia…al darnos un testimonio ficticio nos permite libertad de la imaginación, nos da una invitación para investigar el pasado.”

La película se enfoca en la relación entre madre e hija, otorgándole a la película un punto de vista femenino. Cuando la madre de Fausta fallece, ella decide llevarla de regreso al pueblo para ser enterrada. Fausta empieza a trabajar en la casa de una compositora para poder ahorrar suficiente dinero. Sin embargo, es a través de la música y de su encuentro con Noé (su interés romántico en la película) que Fausta debe enfrentarse al miedo que la acecha. Llosa bellamente capta la timidez y miedo de la protagonista por medio del simbolismo, las imágenes, las metáforas y el poco diálogo que caracterizan a la película. En una escena particularmente conmovedora, Noé le regala a Fausta una papa, símbolo que se repite en la película, que originalmente representa el dolor y enajenación pero que gradualmente se convierte en un símbolo de esperanza.

En diferencia a México, España, y Argentina (que han recibido varias nominaciones por parte de la academia), “La teta asustada” es la primera película Peruana en ser nominada en los Oscares. También ha recibido varios reconocimientos: una nominación a los premios Goya, como mejor película Hispanoamericana, y ganó el premio Golden Berlin Bear. Profesor Kristal opina que este es el caso porque  Llosa, “tiene un control visual, la película tiene un valor estético, [Solier] tiene una cara que se presta para la cámara, y es una película magníficamente bien hecha.” Esta película presenta una visión contemporánea del Perú y de las heridas que todavía están vigentes a través de la protagonista. El miedo de Fausta nos lleva a enfrentar nuestros propios temores y analizar de manera critica el pasado traumático de un país, “si bien es cierto que la violencia terminó, no se puede olvidar, no se puede barrer bajo la alfombra las consecuencias,” acierta Profesor Kristal. Aunque Fausta es víctima de un miedo antiguo y heredado, cuando finalmente estalla en llanto, logra enfrentarse al miedo y empezar el proceso de recuperación.